Los productos orgánicos son cultivados pensando en una vida más sana, sin perjudicar el medio ambiente, y ayudan a cuidar y mantener la biodiversidad del ecosistema.
Manejan prácticas amigables con la naturaleza, por ejemplo:
En lugar de usar agroquímicos para controlar las plagas usan agentes biológicos, como por ejemplo: chinitas para controlar a los pulgones; y hongos para enfermedades de
las plantas.
Incorporación de materia orgánica al suelo, evitando usar fertilizantes sintéticos que puedan romper el equilibrio biológico.
Descanzos de tierra, etc.
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