Las carnes y pescados son la fuente de proteína más versátil de la cocina, con opciones para cualquier técnica de preparación, desde la parrilla hasta la olla. Con sus variedades y las ofertas, puedes explorar sabores y texturas muy distintos según la carne que elijas.
Ya sea que busques una proteína magra para el día a día como un corte especial para una ocasión puntual, en esta sección puedes encontrar todo lo que necesitas para cocinar con calidad y variedad, sobre todo si quieres aprovechar los precios bajos.
La carne de vacuno se caracteriza por su amplia variedad de cortes, cada uno con un perfil de sabor y terneza distinto según la zona del animal de la que provienen. Desde los cortes para parrilla como el asado de tira o el entrecot, hasta los de cocción lenta como el osobuco o la plateada, las posibilidades son amplias.
Es una excelente opción para preparaciones que van desde lo más cotidiano hasta lo más elaborado, siendo la proteína más presente en la cocina chilena.
El pollo suele ser la proteína más accesible y versátil de todas, con preparaciones que van desde el pollo al horno entero hasta las pechugas salteadas o los muslos al ajillo. Su carne blanca y magra lo hace apto para dietas bajas en grasa y es muy fácil de combinar con distintos sabores y especias.
De esta forma, es ideal para el consumo diario y para quienes buscan una proteína ligera y de rápida preparación. Incluso funciona en prácticamente cualquier técnica de cocción.
El pescado se distingue por su alto contenido de proteínas de calidad y ácidos grasos omega-3, especialmente en variedades como el salmón, la trucha y la reineta. De esta forma, es ideal para preparaciones a la plancha, al horno, al vapor o frito con tiempos de cocción más breves que las carnes rojas.
Por ello, es una excelente alternativa para quienes buscan incorporar más proteína marina en su dieta. Se recomienda al menos dos veces por semana según las guías de alimentación saludable.
El cerdo y el cordero tienen un perfil de sabor más intenso y graso que el pollo o el vacuno magro, lo que los hace muy apreciados en preparaciones asadas o al horno. El cerdo tiene cortes como el lomo, las costillas o el pernil, mientras que el cordero destaca en preparaciones lentas.
Los mariscos incluyen opciones como almejas, choritos, ostiones y jaibas, con sabores intensos y marinos que enriquecen sopas, arroces y guisos. También se caracterizan por su rapidez de cocción y su alto contenido de zinc, hierro y proteínas.
Son una excelente opción para preparaciones de mar como el chupe, el mariscal o los arroces marineros. Ya sea que los elijas frescos o congelados, mantienen bien su sabor cuando se cocinan correctamente.
Suelen tener una textura firme y un sabor suave que los hace versátiles en distintas preparaciones, desde salteados hasta tempuras o en salsas cremosas. Incluso, los puedes elegir en distintos tamaños y en versiones crudas o precocidas. También se cocinan en pocos minutos y combinan bien con ajo, limón y hierbas.
Puedes encontrar opciones como salmón ahumado, pulpo, ceviche preparado, carpaccios y otros productos de mayor valor gastronómico. Se caracterizan por estar listos o semielaborados para reducir el tiempo de preparación en casa. También se sirven fríos o con mínima cocción para preservar sus características.
En general, ambos aportan mucha proteína y la diferencia depende del corte y del tipo. Por porción similar, una carne magra (como lomo o posta) suele rondar 25 a 30 g de proteína por 100 g, mientras que muchos pescados se mueven entre 20 y 25 g por 100 g. Eso sí, hay pescados muy proteicos, como el atún o algunos pescados blancos, que pueden ser muy similares a la carne.
Tanto la carne como el pescado son excelentes fuentes de proteína, y lo ideal es alternarlos según tus recetas y el tipo de alimentación que buscas.
Explora más productos relacionados:
Revisar información