
30 min
Intermedio
8 personas
Prepara el café: Disuelve el café instantáneo en el agua caliente y deja que se enfríe por completo. Para un toque más aromático, puedes añadir licor de café o amaretto y mezclar hasta integrar bien los sabores.
Separa los huevos: Rompe los huevos con cuidado y separa las yemas de las claras, luego coloca las yemas en un bowl grande y reserva las claras en otro limpio y seco, idealmente libre de grasa para lograr un mejor batido.
Bate las yemas con el azúcar: Incorpora el azúcar a las yemas y bate con batidor eléctrico o manual hasta obtener una textura cremosa, espesa y de tono más claro. Esta base aportará suavidad y cuerpo al tiramisú.
Incorpora el mascarpone: Agrega el queso mascarpone poco a poco a la mezcla de yemas, mezclando con movimientos envolventes hasta conseguir una crema lisa y homogénea, sin rastros de grumos.
Monta las claras: Bate las claras a punto de nieve hasta que formen picos firmes y brillantes, señal de que están bien aireadas. Luego integra las claras a la crema de mascarpone con una espátula, realizando movimientos envolventes para conservar su ligereza.
Arma el tiramisú: Sumerge rápidamente las galletas en el café frío, cuidando que no se deshagan. Cubre el fondo de una fuente rectangular con una capa de bizcochos, añade una capa de crema y repite el proceso hasta completar dos o tres niveles, terminando con crema.
Refrigera y finaliza: Lleva al refrigerador durante al menos 4 horas o hasta el día siguiente. Justo antes de servir, espolvorea el cacao amargo con un colador fino para cubrir toda la superficie.
Cheesecake en Air Fryer