
15 min
Fácil
6 personas
Prepara la mezcla base: En un bowl grande mezcla la leche condensada, la leche evaporada y la leche entera, batiendo con un batidor manual hasta que se integren por completo y adquieran una textura ligera y cremosa. Luego incorpora la esencia de vainilla y vuelve a batir suavemente para potenciar el sabor y lograr una base aromática.
Bate la crema: En otro recipiente, bate la crema para batir bien fría durante 3 a 4 minutos, hasta que forme picos suaves. Este paso es clave para que el helado tenga una textura cremosa y aireada.
Une y congela: Incorpora la crema batida a la mezcla de leches con movimientos envolventes, procurando no perder el aire que le da ligereza. Si deseas un extra de textura, puedes añadir trozos de galleta o bizcocho desmenuzado. Luego pasa la preparación a un molde rectangular apto para congelador, cúbrelo con film plástico y congélalo al menos 6 horas, aunque lo ideal es dejarlo toda la noche para lograr una consistencia firme y cremosa.
Sirve con un toque final: Antes de servir, deja reposar el helado unos minutos a temperatura ambiente para que sea más fácil de sacar. Por último, sirve en copas o pocillos y decora con una pizca de canela en polvo o más galletas troceadas.
Bizcocho de yoghurt a la Air Fryer