
45 min
Intermedio
6 personas
Calienta la base: Coloca 250 ml de agua, la mantequilla, el azúcar, la sal y la ralladura de medio limón en una olla mediana a fuego medio. Cuando la mantequilla se derrita y la mezcla comience a hervir, retira la olla del fuego.
Cocina la masa: Agrega la harina de una sola vez y revuelve enérgicamente con una cuchara de madera hasta formar una bola. Luego, vuelve a poner la olla a fuego bajo y sigue revolviendo durante 2 minutos, hasta que la masa se despegue de las paredes y deje una película fina en el fondo.
Incorpora los huevos: Pasa la masa a un bowl y déjala entibiar durante 5 minutos. Luego, agrega los huevos de uno en uno, batiendo bien después de cada adición hasta integrarlos. La masa debe quedar lisa, brillante y con una textura suave y manejable.
Fríe los buñuelos: Calienta el aceite en una olla honda hasta alcanzar los 170 °C. Con dos cucharitas húmedas, toma pequeñas porciones de masa y déjalas caer con cuidado en el aceite, sin llenar demasiado la olla. Fríe durante 5 a 6 minutos, hasta que los buñuelos estén inflados y dorados. Puedes ayudarlos a girar con una espumadera para que se doren de manera pareja.
Escurre: Una vez listos, retira los buñuelos con una espumadera y déjalos sobre papel absorbente. Repite el proceso con el resto de la masa, procurando que el aceite mantenga la temperatura.
Báñalos con miel: Mientras fríes los últimos buñuelos, calienta la miel con los 30 ml de agua restantes, el jugo de limón y el resto de la ralladura durante 2 minutos a fuego bajo. Finalmente, baña los buñuelos con la miel tibia y sírvelos de inmediato para disfrutar en su punto perdecto.
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