El maquillaje puede acompañar distintas rutinas, desde un look natural para el día a día hasta algo más definido para una ocasión especial. Además, la elección depende del tipo de piel, los tonos que prefieras, el acabado que buscas y los productos que más te acomoden al aplicar.
Las bases ayudan a unificar el tono del rostro y pueden tener cobertura ligera, media o alta, según el acabado que quieras lograr. Algunas fórmulas son más hidratantes, otras más livianas o de acabado mate, por lo que conviene elegir según tu tipo de piel.
Los correctores, en cambio, se usan en zonas puntuales como ojeras, rojeces o marcas pequeñas. También pueden servir para iluminar ciertas áreas del rostro, siempre que el tono y la textura se adapten bien a la piel.
El rubor aporta color a las mejillas y ayuda a dar un aspecto más fresco al rostro. Puedes encontrarlo en polvo, crema o líquido, según el acabado que prefieras y la forma en que acostumbras maquillarte.
Los contornos e iluminadores, por su parte, sirven para dar más dimensión al rostro. El contorno ayuda a marcar ciertas zonas, mientras que el iluminador aporta brillo en puntos específicos como pómulos, nariz o arco de la ceja.
Las sombras permiten sumar color y profundidad a los ojos, desde tonos neutros para el día a día hasta colores más intensos o brillantes para looks más elaborados, ya sean con paletas para distintos acabados, como mate, satinado o shimmer.
Los delineadores ayudan a definir la mirada y vienen en formatos como lápiz, líquido o gel. De hecho, el lápiz suele ser más fácil de difuminar, mientras que el líquido permite trazos más definidos.
La máscara de pestañas ayuda a dar volumen, largo o curvatura, según la fórmula y el tipo de cepillo. Es uno de los productos más prácticos para abrir la mirada sin necesidad de usar muchos pasos.
El encrespador puede usarse antes de la máscara para levantar las pestañas y potenciar el resultado. De hecho, si buscas mayor duración, también puedes elegir fórmulas waterproof, recordando retirarlas con un desmaquillante adecuado.
En maquillaje labios, puedes encontrar labiales en distintos acabados, como matte, cremoso, satinado o brillante. Por ejemplo, los matte suelen durar más, mientras que los cremosos y brillos pueden sentirse más suaves o cómodos durante el día.
También hay delineadores de labios para definir el contorno, evitar que el color se corra o lograr un acabado más preciso. Al elegir, puedes fijarte en el tono, la duración y la textura que prefieras.
Los esmaltes y quitaesmaltes son básicos para dar color, cuidar y renovar el aspecto de las uñas. Los esmaltes pueden tener acabados clásicos, brillantes, mate o tipo gel, mientras que las bases y endurecedores ayudan a preparar la uña antes del color o darle un cuidado extra.
Mientras que los quitaesmaltes sirven para retirar el esmalte y pueden ser con o sin acetona. Además, las versiones sin acetona suelen ser más suaves, aunque pueden requerir un poco más de tiempo según el tipo de esmalte.
Las esponjas ayudan a difuminar bases y correctores para lograr un acabado más natural. Pueden usarse húmedas o secas, según el producto y la cobertura que quieras conseguir.
Las brochas ayudan a aplicar productos de maquillaje rostro, como polvos, rubores, iluminadores o contornos, con mayor precisión y mejor difuminado. También puedes encontrar cosmetiqueros, espejos y otros accesorios para ordenar tus productos o llevarlos contigo.
Para un resultado natural, puedes seguir estos pasos:
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