
90 min
Intermedio
4 personas
Prepara la masa: Disuelve la levadura y el azúcar en el agua tibia y deja reposar durante 5 minutos, hasta que forme espuma. Mientras tanto, mezcla la harina con la sal en un bowl grande. Agrega el agua con levadura y el aceite de oliva y amasa durante 8 minutos, hasta obtener una masa lisa y elástica.
Deja levar: Pasa la masa a otro bowl untado con aceite de oliva, cúbrela con un paño y déjala reposar en un lugar templado durante 1 hora, o hasta que duplique su tamaño.
Forma las calaveras: Pon el horno a precalentar a 220 °C y cubre dos bandejas con papel mantequilla. Divide la masa en 8 porciones, forma bolitas y aplana cada una hasta obtener un óvalo de unos 12 cm. Presiona los costados con los dedos en el tercio inferior para angostar esa zona y darle forma a la mandíbula, dejando la parte superior más ancha y redondeada.
Marca los dientes: Con el dorso de un cuchillo, marca una línea horizontal a lo ancho de la mandíbula. Haz varias líneas verticales cortas que la crucen, sin llegar a cortar la masa, para formar los dientes.
Agrega la salsa y el queso: Unta cada calavera con una cucharada de salsa de tomate, cubriendo la parte superior y dejando libre la zona de los dientes. Reparte la mozzarella por encima, pero deja un pequeño espacio con forma de corazón invertido en el centro para formar la nariz.
Arma los ojos: Coloca dos rodajas de pepperoni en la parte superior de cada calavera para formar las cuencas de los ojos. Corta las aceitunas en rodajas gruesas y pon una en el centro de cada pepperoni para hacer las pupilas.
Hornea y termina: Reparte el pimentón verde cortado en cubos pequeños sobre el queso y lleva las calaveras al horno durante 12 a 15 minutos, hasta que los bordes estén dorados y el queso burbujee. Al sacarlas, espolvorea el orégano y el perejil picado fino y sirve.
Tutitos de pollo a la Air Fryer