
180 min
Intermedio
10 personas
Arma la base: Tritura las galletas en una procesadora hasta obtener una textura similar a la arena fina y mézclalas con los 80 g de mantequilla derretida. Presiona la mezcla en el fondo y los bordes de un molde desmontable de 22 cm, ayudándote con el dorso de una cuchara. Cuando esté bien compacta, lleva la base al refrigerador durante 20 minutos.
Prepara la ganache: Mientras la base se enfría, pica los 250 g de chocolate en trozos pequeños y colócalos en un bowl. Calienta la crema hasta que comience a humear, sin dejar que hierva, y viértela sobre el chocolate. Déjala reposar durante 2 minutos y, después, revuelve desde el centro hacia afuera hasta obtener una crema lisa. Incorpora la mantequilla y la sal y mezcla hasta integrar.
Rellena y refrigera: Vierte la ganache sobre la base fría y extiéndela con una espátula hasta dejar la superficie pareja. Lleva nuevamente la tarta al refrigerador y déjala allí durante al menos 2 horas, hasta que el relleno esté firme.
Prepara el merengue: Cuando la tarta esté casi lista, coloca las claras y el azúcar en un bowl resistente al calor y ponlo sobre una olla con agua apenas hirviendo, cuidando que el bowl no toque el agua. Revuelve con un batidor hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla alcance los 70 °C. Retírala del fuego y bátela con una batidora eléctrica junto con la vainilla durante 6 a 8 minutos, hasta obtener un merengue firme y brillante.
Forma los fantasmas: Pasa el merengue a una manga con boquilla lisa de 1,5 cm. Sobre la tarta, presiona la manga en posición vertical para formar una base redonda y ve subiendo mientras reduces la presión, hasta terminar en una punta. Repite el proceso hasta formar entre 8 y 10 fantasmas repartidos por toda la superficie.
Dibuja los ojos y sirve: Derrite el chocolate restante y, con un palito de brocheta, dibuja dos puntos y una pequeña boca en cada fantasma. Una vez que estén listos, mantén el postre bien refrigerado hasta el momento de servir.
Cheesecake en Air Fryer