
15 min
Fácil
6 personas
Prepara la fruta: Lava bien los frutos del bosque, escúrrelos y exprime el jugo de un limón pequeño, que corresponde a unos 30 ml. Lleva todo a la licuadora y procesa hasta obtener un puré liso; si buscas una textura más delicada, pásalo por un colador para retirar semillas y fibra gruesa.
Integra la base dulce: En un bowl mediano mezcla la leche condensada con la esencia de vainilla y, poco a poco, incorpora el puré de frutos del bosque. Luego revuelve hasta lograr una mezcla uniforme, de color parejo y sin grumos, lo que dará al helado un sabor intenso y equilibrado.
Bate la crema e incorpora: La crema debe estar bien fría, idealmente después de haber pasado al menos 6 horas en el refrigerador, ya que esto permite que monte mejor y bátela en un bowl amplio hasta que forme picos suaves y cremosos. Luego añade la mezcla de frutos en tandas pequeñas y une con movimientos envolventes, cuidando que no pierda aire y mantenga su textura ligera.
Congela y sirve: Vierte la preparación en un recipiente con tapa, tapa bien y congela entre 5 y 6 horas, removiendo suavemente a mitad del tiempo si quieres un acabado más parejo. Antes de servir, deja el helado a temperatura ambiente por 5 minutos para que recupere suavidad y acompáñalo con algunos frutos frescos encima.
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