
90 min
Intermedio
10 personas
Prepara la masa: En un bowl grande mezcla 500 g de harina blanca, 10 g de sal y 20 g de azúcar. Mientras tanto, disuelve 7 g de levadura seca en 280 ml de agua tibia y deja reposar 5 minutos hasta que espume. Luego incorpora esta mezcla a los ingredientes secos junto con 40 g de mantequilla derretida y amasa durante 8 a 10 minutos, hasta que la masa quede lisa y elástica.
Deja levar: Forma una bola con la masa, cúbrela con un paño limpio y déjala reposar en un lugar cálido durante 1 hora, o hasta que notes que duplicó su volumen.
Da forma a los bretzels: Desgasifica la masa y divídela en 10 porciones iguales. Luego estira cada una en un rollo de unos 40 cm de largo y cruza los extremos formando el clásico lazo de bretzel. Finalmente, colócalos en una bandeja enharinada o cubierta con papel mantequilla.
Hierve en bicarbonato: Pon a hervir 1 litro de agua y añade 30 g de bicarbonato de sodio. Después sumerge cada bretzel durante 20 a 30 segundos, retíralo con una espumadera y vuelve a colocarlo en la bandeja, dejando espacio entre ellos.
Hornea y sirve: Espolvorea sal gruesa por encima y hornea a 220 °C durante 12 a 15 minutos, hasta que estén dorados y brillantes. Por último, déjalos templar unos minutos y disfrútalos tibios. Si quieres, acompáñalos con mostaza, quesos suaves o un dip de mantequilla con hierbas.
Barros Luco con queso derretido y carne a la plancha