
10 min
Fácil
4 personas
Prepara los ingredientes: Lava bien los limones y la menta, pela el jengibre y córtalo en trozos pequeños. Luego exprime el jugo de los limones y resérvalo, ya que esta mezcla fresca aporta el equilibrio justo de acidez y aroma.
Haz la infusión de jengibre: Coloca el jengibre en una olla pequeña junto con una taza de agua, lleva a fuego medio y deja hervir entre 3 y 5 minutos, hasta que el aroma se vuelva intenso. Retira del fuego y deja reposar unos minutos para suavizar el sabor.
Mezcla y ajusta el dulzor: Cuela la infusión y viértela en una jarra grande junto con el jugo de limón y el resto del agua fría. Agrega la miel o el endulzante elegido, revolviendo hasta disolver completamente para lograr una mezcla equilibrada.
Refresca y sirve: Añade las hojas de menta y varios cubos de hielo para enfriar la bebida de forma natural. Mezcla con suavidad para liberar los aromas y sirve al instante. Si quieres una limonada menta jengibre más intensa, déjala reposar en el refrigerador durante 30 minutos antes de disfrutarla.
Carajillo