
30 min
Intermedio
1 persona
Prepara el repollo: Corta el repollo en cuartos y luego en trozos grandes. Cuando esté listo, disuelve la sal en el agua y sumerge el repollo, procurando que quede completamente cubierto. Déjalo reposar entre una y dos horas, removiendo de vez en cuando, hasta que las hojas estén flexibles pero mantengan buena textura.
Enjuaga y escurre: Retira el repollo del agua salada y enjuágalo varias veces con agua fría para eliminar el exceso de sal. Déjalo escurrir bien mientras continúas con la receta, así evitarás que el kimchi quede demasiado intenso.
Prepara la pasta: Pela el ajo y el jengibre, luego procésalos hasta obtener una pasta. Pásala a un bowl y agrega la salsa de pescado, el azúcar y el ají en polvo, mezclando hasta lograr una preparación espesa y bien aromática.
Agrega los verduras: Ralla la zanahoria y corta el cebollín en trozos medianos e incorpóralos a la pasta, después mezcla todo suavemente hasta que queden bien cubiertos y distribuidos de forma uniforme.
Mezcla el kimchi: Añade el repollo escurrido al bowl con la pasta y mezcla con las manos. Masajea suavemente para que todas las hojas queden bien impregnadas. Este paso ayuda a que los sabores se integren y comience la fermentación.
Fermenta: Pasa el kimchi a un frasco de vidrio limpio, presiona ligeramente para eliminar el aire y deja un pequeño espacio en la parte superior. Cierra sin ajustar por completo y deja fermentar a temperatura ambiente durante uno o dos días. Pasado ese tiempo ya se puede consumir, aunque al refrigerarlo y dejarlo reposar algunos días más el sabor se vuelve más profundo y equilibrado.
Mermelada de ciruelas