
45 min
Fácil
24 personas
Calienta la miel: Coloca la miel, la mantequilla y el azúcar en una olla pequeña y calienta a fuego bajo. Revuelve hasta que la mantequilla se derrita y todo quede integrado, luego deja entibiar unos minutos.
Mezcla los secos: En un bowl grande mezcla la harina con los polvos de hornear y las especias. Revuelve bien para que queden distribuidas de manera pareja y cada bocado tenga todo su sabor.
Forma la masa: Vierte la mezcla de miel tibia sobre los secos y agrega el huevo. Une todo con una espátula hasta formar una masa suave y ligeramente pegajosa. Si está muy blanda, refrigérala 15 minutos para manejarla mejor.
Arma las bolitas: Toma pequeñas porciones de masa y forma bolitas del mismo tamaño con las manos. Luego acomódalas en una bandeja con papel mantequilla, dejando espacio entre ellas porque se expanden al hornear.
Hornea: Lleva las galletas dulces al horno precalentado a 180 °C durante 12 minutos, hasta que estén firmes por fuera y apenas doradas en la base. Déjalas enfriar por completo antes de glasearlas.
Prepara el glaseado: Mezcla el azúcar flor con el agua hasta lograr un glaseado espeso y liso. Sumerge la parte superior de cada galleta o pincélala, y déjalas secar sobre una rejilla hasta que el glaseado endurezca.
Cheesecake en Air Fryer