
55 min
Intermedio
4 personas
Carameliza las cebollas: Pela las cebollas y córtalas en pluma muy fina. Luego calienta la mantequilla con 30 ml de aceite de oliva en una sartén grande, de 20 a 22 cm, a fuego medio-bajo. Agrega la cebolla con una pizca de sal y cocínala durante 30 a 35 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que quede suave, bien dorada y caramelizada. Si empieza a pegarse al fondo, añade una cucharadita de agua y sigue cocinando con calma. Cuando esté lista, retírala de la sartén y déjala aparte para integrarla después.
Confita las papas: Pela las papas y córtalas en láminas finas de unos 3 mm o en cubos pequeños. Limpia la misma sartén donde cocinaste la cebolla y calienta los 70 ml de aceite de oliva restantes a fuego medio. Agrega las papas con una pizca de sal y cocínalas durante 15 a 18 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que estén tiernas pero sin dorarse. La idea es que se cocinen lentamente en el aceite, más que freírse, para que queden blandas y jugosas por dentro.
Mezcla con los huevos: En un bowl grande, bate los 6 huevos con sal y pimienta. Luego agrega las papas confitadas y la cebolla caramelizada, mezcla con suavidad y deja reposar durante 5 minutos para que todo se impregne bien.
Cuaja la tortilla: Después del reposo, retira la mayor parte del aceite de la sartén, dejando solo una capa fina en la base. Vuelve a calentarla a fuego medio y vierte la mezcla de huevos, papas y cebolla. Cocina sin revolver durante 4 a 5 minutos, hasta que los bordes comiencen a cuajar y el centro siga ligeramente líquido.
Da vuelta la tortilla: Cubre la sartén con un plato grande y plano. Con un movimiento firme, da vuelta la sartén para que la tortilla quede sobre el plato. Luego deslízala nuevamente hacia la sartén, con el lado menos cocido hacia abajo.
Termina y sirve: Cocina durante 2 a 3 minutos más, según el punto que prefieras. Para una tortilla española más tradicional, el centro debe quedar jugoso y ligeramente cremoso, no completamente cuajado. Finalmente, deja reposar 5 minutos antes de cortar, para que se asiente mejor y sea más fácil servirla.
Pollo a la mantequilla