
30 min
Intermedio
4 personas
Marina el pollo: Mezcla la leche con el jugo de limón y deja reposar durante 5 minutos, hasta que la mezcla se corte ligeramente. Luego agrega 1 cucharadita de sal y la paprika, revuelve bien y sumerge los filetes de pollo. Cubre el recipiente y refrigera durante al menos 4 horas, para que el pollo quede más jugoso y con mejor sabor.
Prepara el rebozado: En un bowl amplio, mezcla la harina con la cucharadita de sal restante, la paprika ahumada, el ajo en polvo, la cebolla en polvo y la pimienta. Revuelve bien para que los condimentos queden repartidos de manera pareja.
Apana el pollo: Retira los filetes del marinado y deja escurrir un poco el exceso de líquido. Pásalos por la mezcla de harina condimentada, presionando suavemente para que se adhiera bien. Después vuelve a pasarlos por el marinado y, finalmente, cúbrelos otra vez con harina. Esta doble capa ayuda a lograr un rebozado más grueso, crocante e irregular.
Fríe los filetes: Calienta abundante aceite en una olla o sartén profunda hasta llegar a 175 °C. Luego, fríe los filetes de a uno o dos a la vez, según el tamaño de la olla, durante 6 a 8 minutos. A mitad de cocción, dales vuelta con cuidado para que se doren de manera pareja. Cuando estén bien dorados y cocidos por dentro, retíralos y déjalos escurrir sobre papel absorbente.
Sirve el pollo crispy: Cuando los filetes estén listos, sírvelos de inmediato para mantener la cubierta bien crocante. Puedes usarlos para armar hamburguesas, acompañarlos con ensalada, papas fritas o servirlos con alguna salsa para untar.
Cheesecake en Air Fryer