
30 min
Fácil
4 personas
Cuece la pasta: Lleva a hervor una olla con abundante agua y sal. Cuando el agua esté hirviendo, agrega los fideos y cocínalos 2 minutos menos de lo indicado en el paquete, para que queden al dente. Antes de escurrirlos, retira 100 ml del agua de cocción y déjala aparte para usarla más adelante si necesitas soltar la salsa. Después escurre la pasta, mézclala con un chorrito de aceite y déjala lista mientras continúas con la receta.
Prepara la bechamel de queso: Derrite la mantequilla en una olla mediana a fuego medio. Agrega la harina y revuelve constantemente con un batidor durante 2 minutos, hasta formar una mezcla espesa y ligeramente dorada. Luego vierte la leche de a poco, sin dejar de batir, para evitar grumos. Cocina durante 6 a 8 minutos, revolviendo con frecuencia, hasta que la salsa espese.
Agrega los quesos y sazona: Retira la olla del fuego e incorpora el cheddar rallado, la mitad del parmesano, la mostaza, la nuez moscada, sal y pimienta. Revuelve hasta que los quesos se derritan y la salsa quede cremosa y pareja. Si está demasiado espesa, agrega un poco del agua de cocción reservada, de a cucharadas, hasta ajustar la textura.
Mezcla con los macarrones: Agrega los fideos cocidos a la salsa de queso y mezcla con cuidado para que queden bien cubiertos. Si los vas a servir así, llévalos de inmediato a la mesa mientras la salsa está cremosa.
Gratina si prefieres: Para una versión gratinada, pasa los macarrones con queso a una fuente para horno y espolvorea encima el parmesano restante. Hornea a 200 °C durante 15 minutos, o hasta que la superficie esté dorada.
Maremoto