
15 min
Fácil
4 personas
Derrite la mantequilla: Calienta la mantequilla en una olla mediana a fuego medio hasta que se derrita por completo, sin dejar que tome color. Esta será la base para cocinar la harina.
Cocina la harina: Agrega la harina de una vez y revuelve constantemente con un batidor durante 2 minutos, hasta formar una pasta suave y ligeramente dorada. Así evitarás que la salsa quede con sabor a harina cruda.
Incorpora la leche: Vierte la leche poco a poco, en un hilo fino y sin dejar de batir para evitar que se formen grumos. A medida que la agregues, la mezcla se irá integrando y tomando cuerpo.
Cocina hasta espesar: Mantén la cocción a fuego medio durante 5 a 7 minutos, revolviendo constantemente, hasta que la salsa espese y cubra el dorso de una cuchara. Una vez lista, sazona con nuez moscada, sal y pimienta blanca.
Ajusta la textura: Si quedó demasiado espesa, agrega un poco más de leche caliente y revuelve hasta conseguir la consistencia que buscas. Úsala de inmediato o cúbrela con film en contacto con la superficie para evitar que se forme una capa.
Mermelada de ciruelas