
10 min
Fácil
2 personas
Prepara la base: Corta el limón en rodajas delgadas y colócalas en una jarra o coctelera junto con los 30 g de azúcar y 8 hojas de menta. Luego, presiona todo ligeramente con un mortero o una cuchara para que liberen su aroma y jugo, procurando no romper la menta por completo, ya que así mantiene su frescura.
Agrega los líquidos: Incorpora los 60 ml de ron blanco y los 120 ml de agua con gas, y mezcla con suavidad para que el azúcar termine de disolverse mientras la preparación se enfría.
Finaliza con el espumante: Llena las copas o vasos con cubos de hielo y reparte la base. Después vierte lentamente el vino espumante bien frío, de modo que conserve sus burbujas y mantenga esa sensación fresca al servir.
Sirve y decora: Revuelve apenas para integrar todo, y decora con hojas de menta fresca y una rodaja de limón en el borde de la copa, lo que realza tanto el aroma como la presentación.
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