
20 min
Fácil
6 personas
Exprime las naranjas: Lava 3 naranjas y exprime 2 de ellas hasta obtener unos 250 ml de jugo. Reserva el jugo en un recipiente de vidrio y guarda la tercera naranja para usarla con el resto de la fruta.
Prepara la fruta: Lava bien la manzana y las frutillas y, una vez limpias, corta la manzana en cubos pequeños y las frutillas en láminas. Corta la naranja restante en rodajas finas para que sus jugos se mezclen bien con el vino.
Mezcla la base: En una jarra grande vierte el vino tinto junto con el jugo de naranja, el brandy y el azúcar. Revuelve con una cuchara larga hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla quede bien integrada.
Incorpora la fruta: Agrega la manzana, las frutillas y las rodajas de naranja a la jarra. Luego, presiona suavemente algunas frutas con la cuchara para que suelten un poco de jugo y aporten más sabor.
Deja reposar: Tapa la jarra y refrigérala durante al menos 2 horas para que la fruta se macere y el vino tome más sabor.
Sirve bien frío: Una vez que la mezcla haya reposado, agrega el agua con gas y el hielo justo antes de servir para mantener las burbujas y darle frescura. Por último, reparte la sangría en vasos o copas, procurando que cada uno lleve un poco de fruta.
Carajillo