
20 min
Fácil
2 personas
Activa la levadura: Disuelve la levadura en el agua tibia y deja reposar unos minutos hasta que se vea ligeramente espumosa. Este paso asegura que la masa fermente bien y quede aireada.
Forma la masa: Coloca la harina en un bowl amplio, añade la sal y mezcla. Agrega el agua con levadura junto con el aceite de oliva y mezcla de forma continua hasta que los ingredientes se integren por completo y se forme una masa.
Amasa: Pasa la masa a una superficie limpia y amasa durante unos 8 a 10 minutos, hasta que esté lisa, elástica y apenas pegajosa. Si se pega demasiado, espolvorea un poco de harina, sin excederte.
Deja reposar: Coloca la masa en un bowl ligeramente aceitado, cúbrela con un paño o film y déjala reposar en un lugar tibio durante 60 a 90 minutos, hasta que duplique su tamaño.
Divide y estira: Una vez reposada, desgasifica suavemente la masa y divídela en dos porciones. Estira cada una con las manos o un uslero hasta obtener el grosor deseado, formando los bordes con los dedos.
Hornea: Agrega tu salsa y toppings favoritos y hornea en horno precalentado a 230–250 °C durante 10 a 15 minutos, o hasta que la masa de pizza esté dorada y crujiente por fuera, pero suave por dentro.
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