
30 min
Intermedio
2 personas
Prepara la masa: Disuelve la levadura en el agua tibia y deja reposar unos minutos hasta que se active. Coloca la harina en un bowl amplio, agrega la sal y mezcla, luego incorpora el agua con levadura junto con el aceite de oliva y comienza a integrar hasta formar una masa. Pásala a una superficie limpia y amasa hasta que esté lisa y elástica. Luego cúbrela y deja reposar en un lugar tibio hasta que duplique su tamaño.
Forma las bases: Una vez reposada, desgasifica suavemente la masa y divídela en dos porciones. Déjalas reposar unos minutos más y estira cada una con las manos desde el centro hacia los bordes, cuidando de no aplastar el aire para obtener bordes inflados.
Prepara los higos: Lava los higos, córtalos en láminas finas y resérvalos mientras armas la pizza para que mantengan su frescura.
Arma la pizza: Distribuye la mozzarella sobre la masa estirada, agrega pequeños trozos de queso de cabra o queso crema y reparte las láminas de higo de forma pareja, por último rocía con un chorrito de aceite de oliva y añade pimienta negra a gusto.
Hornea: Lleva la pizza a horno precalentado a 230–250 °C y hornea durante 10 a 15 minutos, o hasta que la masa esté dorada, el queso fundido y los higos ligeramente caramelizados.
Termina y sirve: Retira del horno y agrega un hilo de miel para potenciar el contraste dulce-salado. Si lo deseas, suma rúcula fresca antes de servir y corta en porciones.
Salsa verde