
Prepara las manzanas: Lava las manzanas con agua tibia y sécalas muy bien con un paño, ya que la humedad o los restos de cera pueden impedir que el caramelo se adhiera. Luego, retira los tallos e inserta un palo de brocheta en el centro de cada manzana, hasta llegar a la mitad de la fruta.
Prepara la bandeja: Cubre una bandeja con papel mantequilla y engrásalo ligeramente para evitar que las manzanas se peguen. Además, deja a mano un vaso con agua fría para comprobar el punto del caramelo más adelante.
Cocina el caramelo: Pon el azúcar, el agua y el vinagre en una olla pequeña de fondo grueso y revuelve solo hasta humedecer el azúcar. Después, cocina a fuego medio durante 15 a 20 minutos, sin revolver, hasta que el almíbar alcance los 150 °C. Si no tienes termómetro, deja caer un poco en el vaso con agua fría. Estará listo cuando se endurezca y se quiebre al instante.
Dale color al caramelo: Retira la olla del fuego, agrega el colorante y mueve la olla suavemente en círculos para distribuirlo de manera uniforme, procurando que no se formen burbujas.
Cubre las manzanas: Inclina la olla y sumerge cada manzana en el caramelo, girándola hasta cubrir toda la superficie. Luego, levántala y deja escurrir el exceso durante unos segundos sobre la olla. Por último, ponla sobre la bandeja con el palo hacia arriba.
Deja enfriar y endurecer: Deja las manzanas a temperatura ambiente durante unos 15 minutos, hasta que el caramelo esté duro y crujiente. Lo ideal es consumirlas el mismo día para que la cubierta se mantenga firme.
Picana con espárragos a la Air Fryer