
50 min
Fácil
24 personas
Mezcla los secos: En un bowl amplio, mezcla la harina, la sal, la paprika, el queso gauda y 40 g de parmesano. Luego, agrega la mantequilla fría en cubos y frótala con las yemas de los dedos hasta obtener una mezcla de textura arenosa.
Forma la masa: Bate el huevo y reserva una cucharada para pintar los palitos al final. Luego, mezcla el resto con la leche y agrégalo a la preparación anterior. Une todo con las manos, sin amasar demasiado, hasta conseguir una masa compacta y homogénea.
Enfría la masa: Aplana la masa hasta formar un disco, envuélvela en film plástico y déjala en el refrigerador durante 20 minutos. Mientras tanto, precalienta el horno a 190 °C y cubre dos bandejas con papel mantequilla.
Corta y forma los palitos: Una vez pasado el tiempo, estira la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta formar un rectángulo de unos 5 mm de grosor. Después, córtala en tiras de 1,5 cm de ancho y gira cada una sobre sí misma para formar una espiral.
Pinta y hornea: Acomoda los palitos en las bandejas, dejando un poco de espacio entre ellos. Píntalos con el huevo que reservaste y espolvoréalos con el resto del parmesano. Después lleva al horno durante 15 a 18 minutos, hasta que estén dorados.
Enfría y sirve: Una vez fuera del horno, deja que los palitos se enfríen sobre la bandeja durante 10 minutos. Al principio estarán blandos y podrían quebrarse con facilidad, pero al enfriarse tomarán una textura firme y crujiente.
Tutitos de pollo a la Air Fryer