
35 min
Fácil
12 personas
Prepara los ingredientes secos: Precalienta el horno a 180 °C y coloca cápsulas de papel en un molde para 12 quequitos. Mientras tanto, en un bowl grande, tamiza la harina junto con los polvos de hornear y la sal. Agrega el azúcar y mezcla con un batidor de mano seco, para que todos los ingredientes queden bien repartidos.
Mezcla los ingredientes húmedos: En otro bowl, bate los huevos con el aceite, la leche o yoghurt natural, la ralladura de limón y 60 ml de jugo de limón. Mezcla hasta obtener una preparación pareja, aromática y bien integrada.
Une la mezcla: Vierte los ingredientes húmedos sobre los secos e integra con una espátula, usando movimientos suaves, solo hasta que no se vean restos de harina. No mezcles de más, ya que si quedan algunos grumos pequeños, está bien.
Rellena y hornea: Distribuye la mezcla en las cápsulas de papel, llenando cada una hasta tres cuartos de su capacidad. Hornea durante 18 a 22 minutos, o hasta que los quequitos estén ligeramente dorados y al insertar un palillo en el centro, este salga limpio. Retíralos del horno y déjalos enfriar por completo antes de glasear.
Prepara el glaseado: En un bowl pequeño, mezcla el azúcar flor tamizada con los 30 ml de jugo de limón restantes, hasta obtener un glaseado suave y fluido, pero no demasiado líquido. Si queda muy espeso, agrega unas gotas más de jugo de limón y mezcla nuevamente.
Glasea y a comer: Cuando los queques estén completamente fríos, vierte el glaseado sobre cada uno con una cuchara y deja que caiga suavemente por los bordes. Si quieres, termina con un poco de ralladura de limón por encima y deja reposar unos minutos antes de servir.
Maremoto