
55 min
Intermedio
4 personas
Desagua las berenjenas: Lava las berenjenas y córtalas, sin pelarlas, en rodajas de 1 cm de grosor. Luego colócalas en un colador, espolvorea sal de manera generosa y déjalas reposar durante 20 minutos para que suelten parte de su líquido.
Seca y enharina: Pasado el reposo, seca bien las rodajas de berenjena con papel absorbente. Después pásalas por harina, cubriéndolas ligeramente por ambos lados, y sacude el exceso antes de cocinarlas.
Cocina las berenjenas: Calienta 30 ml de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Dora las rodajas por tandas, durante 2 a 3 minutos por lado, hasta que tomen color y queden más firmes. A medida que estén listas, pásalas a un plato con papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Evita amontonarlas en la sartén, porque necesitan espacio para dorarse bien y no cocerse al vapor.
Prepara la salsa de tomate: En la misma sartén, agrega un chorrito de aceite de oliva y sofríe la cebolla en cubos pequeños junto con el ajo finamente picado. Cocina a fuego medio durante 5 minutos, hasta que estén blandos y aromáticos. Después incorpora los tomates picados o el tomate triturado, condimenta con orégano, sal y pimienta, y mezcla bien. Cocina a fuego suave durante 10 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente y concentre mejor su sabor.
Monta la fuente: Precalienta el horno a 180 °C y aceita ligeramente una fuente para horno. Cubre el fondo con una capa de salsa de tomate, agrega una capa de berenjenas, luego mozzarella en láminas y un poco de parmesano.
Hornea y a servir: Repite las capas hasta terminar los ingredientes, cerrando con salsa, mozzarella y abundante parmesano. Hornea durante 20 minutos, hasta que el queso esté dorado y gratinado. Por último, agrega hojas de albahaca fresca justo antes de servir.
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