
75 min
Fácil
8 personas
Lava y corta las verduras: Lava bien todas las verduras, especialmente el puerro, ya que suele acumular tierra entre sus capas. Luego, corta la zanahoria, el apio, la cebolla y el puerro en trozos grandes, y divide el tomate en cuartos. No es necesario pelar la cebolla ni los ajos.
Dora las verduras: Calienta el aceite de oliva en una olla grande a fuego medio y agrega la cebolla, la zanahoria, el apio y el puerro. Cocina durante unos 5 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que las verduras comiencen a dorarse ligeramente y desprendan su aroma.
Agrega el agua y los aromáticos: Incorpora el tomate, los ajos aplastados, el perejil, la hoja de laurel y los granos de pimienta. A continuación, vierte el agua fría y sube el fuego hasta que la preparación comience a hervir.
Cocina a fuego bajo: Cuando el agua hierva, baja el fuego al mínimo y deja cocinar el caldo destapado durante 50 minutos, procurando que mantenga un hervor suave. Si aparece espuma en la superficie, retírala con una cuchara para conseguir un caldo más limpio.
Cuela y sazona: Pasa el caldo por un colador fino y presiona suavemente las verduras con una cuchara para aprovechar todo el líquido. Luego, agrega la sal, prueba y ajusta la cantidad según cómo vayas a utilizarlo.
Deja enfriar y guarda: Espera a que el caldo deje de soltar vapor y pásalo a recipientes poco profundos para enfriarlo rápidamente. Guárdalo en el refrigerador dentro de las 2 horas posteriores a la cocción y consúmelo en un plazo de 3 a 4 días. Si quieres conservarlo por más tiempo, congélalo en recipientes herméticos hasta por 3 meses.
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