
45 min
Fácil
20 personas
Prepara la masa: En un bowl grande, mezcla la harina con el azúcar flor, los polvos de hornear, la sal y la ralladura de limón. Luego incorpora los huevos uno a uno, mezclando bien después de cada adición, después agrega la mantequilla ablandada y amasa con las manos hasta que se integre por completo. Por último, añade el agua de a cucharada, solo la necesaria para que la masa quede firme y manejable sin pegarse a las manos. Es importante no excederse con el agua, ya que la masa debe quedar compacta.
Reposa y estira: Cubre la masa con un paño limpio o film plástico y déjala reposar 15 minutos a temperatura ambiente. Pasado ese tiempo, enharina ligeramente la superficie de trabajo y estira la masa con un uslero hasta dejarla de unos 3 a 5 milímetros de grosor. Con un cortador de pizza o un cuchillo, corta rectángulos de aproximadamente 10x4 centímetros.
Da la forma característica: Con un cuchillo o la punta de unas tijeras, haz un corte vertical en el centro de cada rectángulo de unos 3 centímetros de largo. Luego pasa una de las puntas del rectángulo por ese orificio y estírala con cuidado hacia el otro lado, hasta obtener la forma retorcida típica de los calzones rotos.
Fríe y sirve: Calienta abundante aceite vegetal a 180°C en una sartén profunda o una olla. Fríe los calzones rotos en tandas de 6 a 8 unidades, por 2 minutos de un lado y 1 minuto del otro, hasta que queden levemente dorados. Retíralos con una espumadera y ponlos sobre papel absorbente. Finalmente, espolvorea de inmediato con azúcar flor, mientras aún están calientes, y llévalos a la mesa.
Sopaipillas sureñas