
45 min
Intermedio
10 personas
Prepara el café: Calienta el agua, agrega el café instantáneo y revuelve hasta disolverlo por completo. Deja que se enfríe antes de usarlo, así no humedece de más las galletas.
Haz la base: Separa los huevos y coloca las yemas junto al huevo entero y el azúcar, en un bowl resistente al calor. Bate a baño María durante unos minutos, hasta que la mezcla se vuelva más clara, tibia y sin cristales de azúcar. Luego, retírala del fuego y continúa batiendo hasta que enfríe y quede bien espumosa.
Incorpora el mascarpone: Agrega el mascarpone poco a poco, mezclando con suavidad para que la crema quede homogénea y sin grumos, procurando no perder aire.
Bate la crema: En otro bowl, bate la crema muy fría hasta que forme picos suaves, añade una pizca de nuez moscada y mezcla con movimientos envolventes. Integra esta crema con la mezcla de mascarpone en tres tandas, siempre con suavidad, hasta obtener una textura lisa y aireada.
Arma el copón: Cubre el fondo del copón con una capa de crema, luego sumerge las galletas apenas uno o dos segundos en el café y forma una capa pareja. Repite alternando crema y galletas hasta llenar el copón, finalizando con crema para lograr una superficie lisa y pareja.
Decora y enfría: Espolvorea la superficie con cacao amargo, cubre con film plástico y lleva al refrigerador por al menos 4 horas (idealmente toda la noche).
Dip de cebolla caramelizada