
50 min
Intermedio
6 personas
Cocina el arroz: Comienza lavando el arroz bajo el chorro de agua fría para retirar el exceso de almidón. Luego ponlo en una olla junto con los 360 ml de agua y una pizca de sal. Cuando comience a hervir, baja el fuego al mínimo, tapa la olla y deja cocinar durante 15 a 18 minutos, hasta que el arroz esté blando y haya absorbido el agua. Después apaga el fuego, déjalo reposar tapado durante 5 minutos y pásalo a una fuente para que se enfríe. Una vez que deje de estar caliente, llévalo al refrigerador hasta que esté completamente frío.
Prepara la mezcla: Pica finamente el cebollín y el perejil. Luego coloca el arroz frío en un bowl grande y agrega un huevo, el queso parmesano, el cebollín, el perejil, la sal y la pimienta a gusto. Mezcla bien con las manos o una cuchara, presionando un poco el arroz para que todos los ingredientes se unan y sea más fácil formar las croquetas.
Forma las croquetas: Corta el queso mantecoso en cubos de aproximadamente 1 cm. Después, humedece ligeramente tus manos y toma una porción de unos 40 g de la mezcla de arroz. Aplánala sobre la palma, coloca un cubito de queso en el centro y ciérrala con cuidado, dándole una forma alargada. Repite el proceso hasta terminar la mezcla.
Refrigera las croquetas: A medida que las tengas listas, acomódalas en una bandeja, dejando un poco de espacio entre ellas. Luego llévalas al refrigerador durante 20 minutos para que tomen firmeza y mantengan mejor su forma al momento de freírlas.
Prepara el apanado: Coloca la harina en un plato hondo, bate los dos huevos restantes en otro y pon el pan rallado en un tercero. Luego pasa cada croqueta primero por la harina, sacudiendo el exceso, después por el huevo batido y finalmente por el pan rallado. Procura que queden bien cubiertas por todos lados para conseguir una capa dorada y crujiente.
Fríe las croquetas: Calienta el aceite en una olla mediana a fuego medio hasta que alcance unos 175 °C. Cuando esté listo, incorpora las croquetas de 4 a 5 unidades por tanda, evitando amontonarlas. Déjalas freír durante 3 a 4 minutos, girándolas con cuidado para que se doren de manera pareja.
Escurre y sirve: Una vez que las croquetas estén doradas, retíralas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite. Finalmente, sírvelas recién hechas, mientras están crujientes por fuera y con el queso derretido en el centro.
Barros Luco con queso derretido y carne a la plancha