
90 min
Intermedio
1 persona
Cocina los membrillos: Lava bien los membrillos y ponlos enteros en una olla con agua. Cocínalos durante 30 a 40 minutos, hasta que estén blandos al pincharlos con un tenedor. Así será más fácil retirarles la piel y aprovechar bien la pulpa de esta fruta.
Pela y muele: Retira los membrillos del agua y déjalos entibiar un poco. Cuando puedas manipularlos, pélalos, quítales el centro y las semillas, y corta la pulpa en trozos. Muélela con una minipimer o procesadora hasta obtener un puré espeso y uniforme.
Cocina el puré: Pasa el puré a una olla de fondo grueso y agrega el azúcar y el jugo de limón. Cocina a fuego medio-bajo, revolviendo constantemente con una cuchara de madera para evitar que se pegue.
Busca el punto perfecto: Cocina durante 40 a 50 minutos más, revolviendo de vez en cuando, hasta que la mezcla espese y tome un color rojizo intenso. Estará lista cuando, al pasar la cuchara por el fondo de la olla, puedas verlo por unos segundos antes de que la mezcla vuelva a cubrirlo.
Enmolda y deja enfriar: Vierte la pasta caliente en un molde previamente humedecido y empareja la superficie con una espátula. Déjala enfriar a temperatura ambiente durante varias horas, hasta que esté firme. Una vez fría, desmolda y corta en rebanadas.
Salsa verde