
55 min
Fácil
10 personas
Prepara el molde y el horno: Precalienta el horno a 180 °C. Mientras tanto, engrasa y enharina un molde de queque rectangular o redondo de 24 cm, o cúbrelo con papel mantequilla para que sea más fácil desmoldarlo después.
Bate los huevos y el azúcar: En un bowl grande, bate los huevos con el azúcar a velocidad media durante 4 a 5 minutos, hasta que la mezcla se vea más pálida, espesa y con mayor volumen. Este paso ayuda a incorporar aire desde el inicio, para que el queque quede más esponjoso.
Agrega los líquidos: Incorpora el aceite, la leche y la vainilla a la mezcla batida. Luego mezcla a baja velocidad o con una espátula, solo hasta que los ingredientes se integren y la preparación se vea pareja.
Incorpora los ingredientes secos: Tamiza la harina junto con los polvos de hornear y la sal. Después agrégala a la mezcla en dos partes, integrando con movimientos suaves y envolventes hasta que no se vean restos de harina. Evita mezclar de más, para que la masa no pierda el aire que incorporaste al batir.
Hornea y listo: Vierte la mezcla en el molde preparado y empareja suavemente la superficie. Hornea durante 35 a 40 minutos, o hasta que el queque esté dorado y al insertar un palillo en el centro, este salga seco. Cuando esté listo, retíralo del horno y déjalo enfriar 10 minutos dentro del molde antes de desmoldar. Si quieres, termina con un poco de azúcar flor por encima antes de servir.
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