
45 min
Intermedio
8 personas
Mezcla los secos: Combina la harina libre de gluten, la maicena, la sal y el azúcar en un bol amplio. Luego revuelve bien para integrar todo de manera pareja, de modo que los sabores y la textura queden uniformes en toda la masa.
Integra la mantequilla: Agrega la mantequilla fría en cubos y trabájala con la punta de los dedos hasta formar una textura arenosa. Este paso reparte la grasa en la mezcla y es clave para lograr una masa flexible, manejable y dorada al hornear.
Suma los líquidos: Incorpora el huevo y el agua tibia de a poco, mezclando hasta que la masa empiece a unirse. Después amasa suavemente sobre la mesa durante 2 minutos, solo hasta obtener una masa lisa que no se pegue a las manos.
Deja reposar: Forma una bola, envuélvela en film plástico y déjala reposar 30 minutos a temperatura ambiente. El reposo permite que las harinas se hidraten por completo y la masa quede más flexible y fácil de estirar sin agrietarse.
Estira y corta: Estira la masa entre dos láminas de film plástico hasta dejarla de unos 3 milímetros de grosor. Luego corta discos del tamaño que necesites, procurando trabajar rápido para que la masa no se seque.
Rellena y sella: Coloca el relleno frío en el centro de cada disco, humedece apenas los bordes con agua y dóblalos por la mitad. Por último, sella con un tenedor presionando bien, ya que la masa sin gluten necesita un cierre firme para no abrirse al hornear.
Cheesecake en Air Fryer