
10 min
Fácil
1 persona
Infusiona la manzanilla: Calienta el agua en una olla pequeña hasta que esté a punto de hervir. Apaga el fuego, agrega la bolsita de té de manzanilla y deja reposar durante 4 minutos para que suelte bien su aroma. Luego retira la bolsita y mantén la infusión en la olla.
Calienta la leche con especias: En otra olla pequeña, calienta la leche a fuego bajo junto con la cúrcuma, el jengibre, la canela y la pimienta negra. Luego revuelve constantemente con un batidor de mano para que las especias se integren bien y no queden grumos.
Une las preparaciones: Vierte la leche especiada sobre la infusión de manzanilla y mezcla bien hasta obtener una bebida pareja, cremosa y de color dorado. También mantén el fuego bajo y evita que hierva fuerte, para conservar una textura más suave.
Endulza y sirve: Agrega la miel, revuelve hasta disolverla por completo y sirve de inmediato en una taza. También puedes terminar con una pizca extra de canela por encima si quieres un aroma más marcado.
Pollo a la mantequilla