
55 min
Fácil
8 personas
Activa la levadura: Disuelve la levadura y el azúcar en 100 ml de agua tibia. Revuelve bien y deja reposar 5 a 7 minutos hasta que se forme una espuma superficial: esa reacción indica que la levaduraestá activa y lista para usar. Si no espuma, la levadura puede estar vencida y conviene reemplazarla antes de continuar.
Forma la masa: En un bol grande, mezcla la harina con la sal. Agrega la manteca a temperatura ambiente y frota con los dedos hasta que se integre en la harina formando una textura de migas finas. Incorpora la mezcla de levadura espumosa y el resto del agua tibia de a poco, mezclando primero con una cuchara y luego con las manos. Luego agrega solo el agua necesaria para que la masa quede suave y no pegajosa, ya que la cantidad exacta puede variar según la harina.
Amasa y leva: Vuelca la masa sobre el mesón ligeramente enharinado y amasa con energía durante 8 a 10 minutos, estirando y doblando, hasta que quede completamente lisa, suave y elástica. Después forma una bola, colócala en un bol ligeramente aceitado, cúbrela con un paño limpio o film y deja leudar en un lugar tibio por 30 minutos.
Forma los panes y levado breve: Precalienta el horno a 200°C. Divide la masa en 8 porciones iguales y forma bollos redondos, trabajando cada uno entre las palmas de las manos con movimientos circulares hasta que queden tensos y bien sellados en la base. Colócalos sobre una bandeja de horno con papel mantequilla, dejando espacio entre ellos. Por último, aplástalos levemente con la palma y deja reposar 10 minutos más.
Hornea y sirve: Lleva la bandeja al horno precalentado a 200°C y hornea por 20 a 25 minutos hasta que los panes estén dorados y al golpear su base suenen huecos. Finalmente, retira del horno y deja reposar sobre una rejilla por al menos 5 minutos antes de partir.
Mermelada de ciruelas