1.Pela las papas y córtalas en forma de bastones.
Calienta la sartén con una buena cantidad de aceite, es decir, donde las papas puedan flotar. Cuando empiece a burbujear, comienza a añadir las papas.
Fríelas hasta que estén doradas y luego llévalas a una fuente con papel absorbente.
Agrega sal a gusto y mézclalas.