
10 min
Fácil
1 persona
Disuelve el matcha: Tamiza los 2 g de polvo de matcha en un bowl pequeño o directamente en tu taza para evitar grumos. Luego agrega el agua caliente a entre 70 y 80°C, nunca hirviendo, ya que el exceso de calor amarga el té verde. Bate con un batidor de varillas o un chasen en movimientos de zig-zag hasta obtener una pasta completamente lisa y espumosa.
Prepara la leche: Calienta la leche en una olla pequeña a fuego medio hasta que esté bien caliente pero sin llegar a hervir. Para espumarla, puedes usar un espumador eléctrico, una batidora de mano o simplemente agitarla en un frasco con tapa bien cerrada durante 30 segundos. Si prefieres el matcha latte frío, usa leche fría directamente y omite este paso.
Arma y sirve: En una taza grande, vierte primero la pasta de matcha y agrega el endulzante elegido. A continuación, vierte la leche espumada con cuidado para que la espuma quede en la superficie. Si quieres, espolvorea un poco de matcha encima y sirve de inmediato.
Pan naan