
25 min
Fácil
6 personas
Prepara los duraznos: Comienza escurriendo los duraznos y reserva 60 ml del almíbar para usarlo más adelante. Luego separa dos mitades, córtalas en cubitos pequeños y guárdalas en el refrigerador para decorar el mousse al final.
Hidrata la gelatina: Coloca el almíbar reservado en un pocillo y espolvorea la gelatina por encima. Déjala reposar durante 5 minutos para que se hidrate. Después caliéntala unos segundos en el microondas o a fuego bajo, sin dejar que hierva, y revuelve hasta que se disuelva por completo.
Prepara el puré de durazno: Coloca el resto de los duraznos en la licuadora junto con el yogur, el azúcar y el jugo de limón recién exprimido. Licúa hasta conseguir una mezcla suave y sin trozos. Luego agrega poco a poco la gelatina tibia, sin dejar de licuar, para que se integre bien.
Bate la crema: En un bowl frío, bate la crema hasta que comience a espesar y forme picos suaves al levantar el batidor. Procura no batirla demasiado, ya que debe mantener una textura ligera para que sea más fácil mezclarla con el puré.
Mezcla las preparaciones: Agrega la crema batida al puré de durazno en dos partes, mezclando suavemente con una espátula y haciendo movimientos envolventes. Continúa hasta que todo quede bien integrado, procurando mantener el aire de la crema para conseguir un postre esponjoso.
Refrigera y sirve: Reparte la mezcla en seis copas individuales y llévalas al refrigerador durante al menos 4 horas, hasta que el mousse esté firme. Justo antes de servir, decora cada copa con los cubitos de durazno que reservaste y unas hojitas de menta fresca.
Mermelada de ciruelas