
15 min
Fácil
2 personas
Prepara los ostiones: Si los ostiones están en sus conchas, retíralos con cuidado y limpia cualquier resto de arena. Luego vuelve a colocarlos en sus conchas o distribúyelos en una fuente apta para horno. Una vez listo, exprime el limón para obtener su jugo y rocía ligeramente los ostiones para realzar su sabor.
Prepara la mezcla para gratinar: En un bowl, mezcla la crema junto a la mantequilla derretida. Después, incorpora una porción del queso rallado y revuelve hasta que los ingredientes se integren.
Arma los ostiones a la parmesana: Coloca un poco de la mezcla sobre cada ostión y termina espolvoreando el resto del queso parmesano por encima.
Gratina: Lleva los ostiones al horno precalentado a 200 °C durante unos minutos, hasta que el queso esté derretido y ligeramente dorado.
Sirve los ostiones a la parmesana: Retira del horno y sirve de inmediato para disfrutar el queso gratinado y los ostiones bien calientes.
Mermelada de ciruelas