
90 min
Intermedio
8 personas
Prepara la base aromática: Pela y corta las cebollas en pluma gruesa. Luego distribúyelas en una fuente amplia para horno y vierte el vino blanco junto con el jugo de manzana. Esta mezcla ayudará a mantener la carne jugosa durante la cocción.
Condimenta el pavo: Seca la pechuga de pavo con papel absorbente y condiméntala con sal y pimienta por todos sus lados. Luego acomódala sobre la cama de cebolla, asegurándote de que quede bien apoyada para iniciar la cocción.
Prepara la costra: Pica finamente el eneldo y los manojos de albahaca y perejil previamente lavados y secos. Coloca la mantequilla en un bowl e intégrala con las hierbas picadas hasta formar una pasta homogénea y aromática. Añade el panko y mezcla hasta obtener una preparación húmeda, de textura granulada, que pueda adherirse fácilmente al pavo.
Cubre y hornea: Distribuye la mezcla de hierbas sobre la superficie del pavo y presiónala para formar una capa uniforme. Lleva a un horno precalentado a 180 °C y cocina durante 60 a 75 minutos, hasta que la carne esté completamente cocida y la costra bien dorada. Si notas que se dora demasiado rápido, cubre suavemente con papel aluminio durante la cocción.
Prepara los acompañamientos: Lava las papas y cuécelas en agua con sal hasta que estén tiernas al pincharlas. Mientras tanto, corta los champiñones en láminas y saltéalos en una sartén con aceite de oliva, ajustando el sazón al final.
Reposa y sirve: Retira el pavo del horno y déjalo reposar durante 10 minutos para que conserve sus jugos al cortarlo. Luego filetea en rodajas y sirve junto a las papas y los champiñones, añadiendo un poco del jugo de cocción para realzar el sabor.
Dip de cebolla caramelizada