
90 min
Intermedio
6 personas
Prepara la salmuera: Disuelve la sal y el azúcar en el agua tibia, revolviendo hasta que se integren. Luego deja enfriar la salmuera y sumerge la pechuga de pavo, procurando que quede completamente cubierta. Tapa el recipiente y refrigera durante al menos 2 horas para que la carne absorba la humedad y quede más jugosa.
Prepara la mantequilla saborizada: Deja la mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté blanda y mézclala con el ajo picado, la ralladura de limón, el romero y el tomillo. Agrega sal y pimienta, y revuelve hasta obtener una pasta suave y bien integrada.
Seca y unta la pechuga: Retira el pavo de la salmuera y sécalo muy bien con papel absorbente, ya que la superficie seca ayuda a que dore mejor. Luego unta toda la pechuga con la mantequilla saborizada, deslizando un poco por debajo de la piel para que penetre en la carne.
Sella y hornea: Precalienta el horno a 180 °C y ubica la pechuga en una fuente con un chorrito de aceite de oliva. Hornea durante 60 a 70 minutos, bañándola con sus jugos cada 20 minutos, hasta que el centro alcance los 72 °C y la piel quede dorada.
Reposa y sirve: Retira la pechuga del horno y déjala reposar tapada con papel aluminio durante 10 minutos antes de cortar. Este descanso permite que los jugos se redistribuyan, de modo que cada rodaja quede tierna y jugosa al servir.
Cheesecake en Air Fryer