
35 min
Fácil
4 personas
Sella el pollo: Condimenta las pechugas de pollo con sal y pimienta a gusto, luego calienta el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto y dóralas durante 3 minutos por lado, hasta que queden bien selladas y con un tono dorado. Retíralas de la sartén y mantenlas aparte mientras preparas la salsa.
Comienza la salsa: En la misma sartén, aprovecha el fondo de cocción y agrega la cebolla picada junto con el ajo y cocínalos a fuego medio hasta que estén suaves y fragantes. Luego, incorpora la mostaza y mezcla bien, dejando que se integre con los jugos que quedaron del pollo.
Enriquece con caldo y crema: Vierte el caldo de pollo y deja que hierva un par de minutos para que los sabores se concentren. A continuación, añade la crema de leche, revolviendo suavemente hasta obtener una salsa cremosa y aromática.
Devuelve el pollo y termina la cocción: Coloca nuevamente las pechugas en la sartén, báñalas con la salsa y cocina a fuego bajo durante unos 10 minutos, hasta que estén jugosas por dentro y la salsa tenga la consistencia ideal.
Sirve con un toque fresco: Lleva el pollo a la mesa acompañado de su salsa de mostaza y decora con perejil fresco picado. Esta receta queda perfecta con arroz blanco, puré de papas o incluso una ensalada ligera.
Pizza Catrina