
30 min
Intermedio
4 personas
Marina el pollo: En un bowl grande, mezcla la leche con el jugo de limón y deja reposar durante 5 minutos, hasta que se corte ligeramente y tome una textura similar al suero de leche. Después agrega 1 cucharadita de sal y la paprika, mezcla bien e incorpora los trozos de pollo, procurando que queden completamente cubiertos. Tapa el bowl y refrigera durante al menos 4 horas, aunque si puedes dejarlo toda la noche, quedará más jugoso y sabroso.
Prepara el rebozado: En otro bowl amplio, mezcla la harina con la cucharadita de sal restante, la paprika ahumada, el ajo en polvo, el orégano y la pimienta negra. Revuelve bien para que los condimentos se distribuyan de manera pareja y cada trozo de pollo quede bien sazonado al rebozarlo.
Reboza el pollo: Retira los trozos de pollo del marinado de a uno, dejando escurrir un poco el exceso de líquido. Pásalos por la harina condimentada, presionando suavemente para cubrir toda la superficie. Luego vuelve a sumergirlos brevemente en el marinado y pásalos una segunda vez por la harina. Esta doble capa ayuda a formar una cubierta más irregular y crocante al freír.
Fríe el pollo: Calienta abundante aceite en una olla profunda hasta llegar a 175 °C. Cuando esté listo, fríe el pollo en tandas de 3 o 4 piezas, para no bajar demasiado la temperatura del aceite. Cocina durante 12 a 15 minutos, dando vuelta los trozos a mitad de cocción, hasta que estén bien dorados y cocidos por dentro.
Escurre y sirve: Retira el pollo con una espumadera y déjalo sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite. Sirve de inmediato, mientras el rebozado sigue caliente y crujiente.
Barros Luco con queso derretido y carne a la plancha