
60 min
Fácil
10 personas
Prepara el molde y el horno: Comienza enmantequillando y enharinando un molde de queque de unos 22 cm. Luego precalienta el horno a 180 °C para que esté a la temperatura correcta cuando la mezcla esté lista y el queque pueda crecer de forma pareja.
Ordena los ingredientes secos: En un bowl mediano mezcla la harina, la harina de almendras, los polvos de hornear y la sal, integrando bien todo para asegurar una miga uniforme.
Mezcla la base del queque: Coloca la mantequilla junto con el azúcar en un bowl grande y bate hasta obtener una mezcla pálida, cremosa y bien aireada. Luego incorpora los huevos de a uno, batiendo después de cada adición para lograr una textura suave y estable.
Aromatiza y arma la mezcla final: Ralla finamente los limones y agrégales la ralladura a la preparación. Luego exprime uno de ellos y mezcla su jugo con la leche para cortarla ligeramente, baja la velocidad de la batidora e incorpora la mitad de los ingredientes secos junto con la mitad de la leche. Mezcla con suavidad y repite con el resto hasta lograr una preparación homogénea.
Hornea y deja reposar: Vierte la mezcla en el molde preparado y lleva al horno por 40 a 45 minutos, hasta que al insertar un palillo en el centro salga seco. Después deja reposar el queque unos 15 minutos, desmolda con cuidado y deja enfriar completamente.
Glasea y termina: Exprime el limón destinado al glaseado y mezcla su jugo con el azúcarflor hasta obtener una textura espesa pero fluida. Vierte sobre el queque ya frío y termina con un poco de ralladura de limón para darle frescura y mejor presentación.
Dip de cebolla caramelizada