
40 min
Fácil
20 personas
Prepara la masa base: Coloca la mantequilla junto con el azúcar en un bowl amplio y bate hasta obtener una mezcla cremosa y de color más claro. Después, incorpora el huevo y la vainilla, mezclando hasta integrar por completo. Luego añade la harina y la sal de manera gradual, trabajando la masa hasta formar una textura suave, lisa y maleable. Es importante que no se adhiera a las manos.
Refrigera para dar estructura: Forma un disco con la masa, envuélvelo en film o cúbrelo bien y llévalo al refrigerador durante al menos 30 minutos. Este reposo permitirá que la mantequilla se enfríe y que la masa tome firmeza. Facilitando el estirado y ayudando a que las galletas mantengan su forma durante la cocción.
Da forma a los conejos: Estira la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta alcanzar un grosor uniforme de aproximadamente medio centímetro. Corta con moldes en forma de conejo y distribuye las figuras en una bandeja cubierta con papel para hornear. Deja un pequeño espacio entre cada una para que el calor circule adecuadamente.
Hornea hasta dorar suavemente: Lleva las galletas dulces a un horno previamente precalentado a 180 °C. Cocina durante 10 a 12 minutos hasta que los bordes comiencen a dorarse levemente mientras el centro permanece claro. Retíralas y deja enfriar completamente sobre una rejilla antes de decorarlas, así evitarás que el glaseado se derrita.
Decora y personaliza: Mezcla el azúcar flor con el jugo de limón o con agua, hasta lograr una consistencia espesa pero fluida. Esto es ideal para delinear y rellenar. Si deseas, añade colorantes y decora los conejos con cuidado. Por último, deja secar el glaseado a temperatura ambiente hasta que endurezca y adquiera un acabado brillante.
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