
30 min
Fácil
4 personas
Precalienta el horno: Enciende el horno a 200 °C y, mientras se calienta, cubre una fuente con papel mantequilla. Luego pincela con un poco de aceite de oliva para evitar que el salmón se pegue durante la cocción.
Prepara el salmón: Comienza secando el filete por ambos lados con papel absorbente para quitar el exceso de humedad. Después revisa si tiene espinas y retíralas con ayuda de una pinza. Una vez listo, colócalo en la fuente con la piel hacia abajo.
Prepara la mantequilla de ajo: Pica finamente los dientes de ajo y el perejil. Luego derrite la mantequilla en una olla pequeña a fuego bajo junto con el resto del aceite de oliva. Agrega el ajo y cocina durante 1 minuto, revolviendo suavemente para que suelte su aroma sin llegar a dorarse.
Condimenta el salmón: Retira la mantequilla del fuego y agrega el perejil, la paprika, la sal, la pimienta y la ralladura de limón. Mezcla bien y vierte la preparación sobre el salmón, distribuyéndola con una cuchara para que quede bien cubierto y tome todos los sabores.
Hornea el salmón: Lleva la fuente al horno durante 12 a 15 minutos, dependiendo del grosor del filete. Para comprobar que esté listo, presiona suavemente la parte más gruesa con un tenedor. Si la carne de pescado se separa fácilmente en láminas y tiene un tono rosado opaco, ya puedes retirarlo.
Agrega el limón y sirve: Cuando el salmón esté listo, sácalo del horno y exprime el limón por encima para darle un toque fresco. Después báñalo con los jugos que quedaron en la fuente y córtalo en porciones. Finalmente, sírvelo caliente, acompañado de arroz, papas cocidas o una ensalada verde.
Pizza Catrina