
70 min
Intermedio
4 personas
Desagua las berenjenas: Lava las berenjenas y córtalas a lo largo en láminas muy delgadas. Luego ponlas en un colador, espolvorea sal gruesa por ambos lados y coloca un peso encima. Luego, déjalas reposar durante 30 minutos para que suelten parte de su líquido y queden listas para cocinar.
Fríe las berenjenas: Seca muy bien las láminas con papel absorbente antes de llevarlas al aceite. Después, fríen por tandas, hasta que estén doradas y tiernas por ambos lados. A medida que estén listas, pásalas a un plato con papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
Prepara la salsa de tomate: En una sartén, sofríe la cebolla picada finamente con los 30 ml de aceite de oliva durante 5 minutos, hasta que esté blanda y transparente. Luego agrega el ajo picado y cocina 1 minuto más, cuidando que no se queme.
Cocina la salsa: Incorpora los 400 g de tomates triturados, sal, pimienta y unas hojas de albahaca fresca. Mezcla bien y cocina a fuego suave durante 15 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que la salsa espese y tenga un sabor más concentrado.
Prepara la mozzarella: Corta los 250 g de mozzarella en láminas finas y déjalas unos minutos sobre papel absorbente. Este paso ayuda a retirar parte de la humedad del queso, para que la parmesana quede más firme y no suelte demasiado líquido al hornearse.
Monta la primera capa: Una vez lista la salsa y las berenjenas, precalienta el horno a 180 °C. En una fuente para horno, distribuye una capa delgada de salsa de tomate en la base y acomoda encima las láminas de berenjena frita. Luego agrega algunas hojas de albahaca, láminas de mozzarella y un poco de queso rallado. Repite las capas hasta terminar los ingredientes, procurando cerrar con salsa de tomate, mozzarella y abundante parmesano para lograr una superficie bien gratinada.
Hornea y reposa: Hornea a 180 °C durante 25 minutos, hasta que la superficie esté dorada y la mozzarella se vea derretida y burbujeante. Retira del horno y deja reposar al menos 10 minutos antes de servir, para que las capas se asienten y sea más fácil porcionarla sin que se desarme.
Pollo a la mantequilla