1.Preparar la salsa. En una olla pequeña, derretir la mantequilla a fuego bajo. Añadir el resto de los ingredientes y revolver bien. Sacar del fuego y reservar hasta que esté lista para usarse (puedes almacenarla en el refrigerador por hasta una semana).
Precalentar el horno a fuego mínimo (120°) y preparar una rejilla de horno, enaceitándola levemente. Poner la rejilla sobre una bandeja de horno cubierta con aluminio.
En un recipiente grande mezclar el pollo con el polvo de hornear y la sal. Transferir a la rejilla en una sola capa, separadas por un par de cms. Cocinar por 30 minutos.
Pasados los 30 minutos, subir la temperatura al máximo (220°) y asar unos 45-50 minutos más, hasta que el pollo esté crujiente y dorado.
Sacar del horno y dejar reposar 5 minutos.
Mezclar con la salsa Buffalo y servir de inmediato con palitos de apio y decorado con la parte verde de un cebollín (opcional).