
45 min
Fácil
4 personas
Corta las cebollas: Pela las cebollas y córtalas en pluma muy fina, procurando que las tiras queden de un grosor similar para que se cocinen de manera pareja. Para lograr este corte, parte cada cebolla por la mitad, de polo a polo, y luego corta medias lunas finas de 3 a 4 mm.
Empieza la cocción: En una sartén grande o en una olla de fondo grueso, calienta la mantequilla con el aceite de oliva a fuego medio. Cuando la mantequilla se derrita, agrega la cebolla junto con la sal y revuelve bien para cubrirla con la grasa.
Cocina a fuego suave: Baja el fuego a medio-bajo y cocina la cebolla sin apuro, revolviendo cada 5 a 7 minutos. Poco a poco irá reduciendo su volumen, soltando líquido y tomando un color cada vez más dorado.
Carameliza con paciencia: Cocina durante 35 a 45 minutos, hasta que la cebolla esté muy suave, dulce y de color marrón dorado. Si ves que se pega o se seca demasiado, agrega una cucharada de agua y revuelve para soltar el fondo de la sartén.
Ajusta el sabor: Si quieres intensificar el color, agrega el azúcar rubia durante los últimos 5 minutos de cocción y mezcla bien. Al final, incorpora el vinagre si lo usas, revuelve y cocina 2 minutos más, hasta que se absorba y deje un toque ligeramente ácido.
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