
40 min
Intermedio
12 personas
Prepara la masa: En un bowl grande, mezcla la harina con la levadura, el azúcar y la sal. Luego agrega la leche tibia, los huevos y 80 g de mantequilla blanda. Mezcla hasta formar una masa y amasa durante 10 minutos, hasta que quede suave, elástica y fácil de trabajar.
Deja leudar: Forma una bola con la masa, déjala en un bowl ligeramente aceitado y cúbrela con un paño limpio. Déjala reposar en un lugar tibio durante 1 hora, o hasta que doble su tamaño.
Estira y rellena: Cuando la masa haya leudado, pásala a una superficie ligeramente enharinada y estírala con un uslero hasta formar un rectángulo de unos 40 x 30 cm. Luego derrite 80 g de mantequilla y pincélala sobre la masa, cubriendo bien toda la superficie. Además, en un bowl pequeño, mezcla el azúcar rubia con la canela y repártela de manera pareja sobre la mantequilla, dejando un borde libre en uno de los lados largos para poder cerrar el rollo con facilidad.
Enrolla y corta: Enrolla la masa desde el lado largo cubierto con relleno, procurando que quede firme, pero sin apretarla demasiado. Cuando llegues al borde libre, presiónalo suavemente para sellar. Luego corta el rollo en 12 piezas similares con un cuchillo afilado o con hilo de cocina.
Deja reposar nuevamente: Acomoda los rollitos en una fuente para horno ligeramente aceitada, dejando un poco de espacio entre ellos. Cúbrelos con un paño limpio y deja reposar durante 30 minutos más, para que aumenten de volumen. Cuando falten unos 10 minutos para terminar este reposo, precalienta el horno a 180 °C.
Hornea: Lleva la fuente al horno y cocina durante 20 a 25 minutos, o hasta que los bordes estén ligeramente dorados y el centro se vea cocido, pero todavía suave. Evita hornearlos de más para que no pierdan humedad.
Prepara el glaseado: Mientras los rollitos se hornean, bate el queso crema con los 60 g de mantequilla restantes, el azúcar flor y la vainilla, hasta obtener un glaseado suave y cremoso.
Glasea y sirve: Cuando los cinnamon rolls salgan del horno, déjalos reposar unos minutos y cúbrelos con el glaseado. El calor hará que se derrita ligeramente sobre la superficie.
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