
30 min
Fácil
8 personas
Prepara la mezcla: En un bowl grande, bate los huevos con la leche hasta integrar bien. Agrega poco a poco la harina, tamizándola mientras la incorporas para evitar grumos, junto con la pizca de sal y el azúcar si vas a hacer una versión dulce. Por último, añade la mantequilla derretida y mezcla hasta obtener una mezcla lisa y homogénea.
Cocina los crepes: Calienta una sartén antiadherente a fuego medio y píncelala con un poco de mantequilla. Vierte un cucharón pequeño de mezcla en el centro de la sartén y gírala rápidamente para distribuir la masa en una capa fina y pareja. Cocina durante 1 o 2 minutos, hasta que los bordes comiencen a despegarse y la superficie ya no luzca húmeda.
Da vuelta y termina la cocción: Con una espátula delgada, da vuelta el crepe con cuidado y cocina el otro lado por 30 segundos más, hasta que tome un color dorado suave. Retíralo y apílalo sobre un plato; puedes poner un trozo de papel mantequilla entre cada uno para que no se peguen mientras terminas de cocinar el resto de la mezcla.
Rellena y sirve: Rellena los crepes con lo que más te guste: mermelada, manjar, frutas frescas, crema o incluso queso y jamón para una versión salada. Dóblalos en cuatro o en rollito, espolvorea un poco de azúcar flor por encima y sirve de inmediato para disfrutarlos bien calientes.
Dip de cebolla caramelizada